poemas

amarrado al olvido

Te voy a buscar
dentro de mi cansancio,
te voy a encontrar
aunque sea perdida,
me voy a negar
tantos cielos podridos
y tanto futuro de agua.

Y a ti,
que me mueres con cada
esperanza partida,
te voy a dejar
amarrado al olvido,
ya no quiero más
escuchar tu susurro
matando mis días,
quemando mis años,
viviendo mi vida.

 


 

besos submarinos

Ya te estás llegando poco a poco
como el frío sin sombrero camuflado,
o será que eres su aliento destemplado
que me cala hasta los huesos del cerebro.
Sé que eres la negra de las hadas,
pero a falta de otros labios
me dejo arrastrar
por tus besos submarinos.
Por eso estoy aquí en la superficie,
con el agua todavía bajo el pecho,
para combatirte a golpe de poemas
que mantengan a flote el corazón,
a salvo de la herrumbre de tu empresa.

 


 

La cajita despintada

Ahora dónde pongo
mi esperanza cuarteada,
la ilusión de amanecerme
en la cocina de tu infancia,
el café como un amigo,
con la luz recién nacida,
con la piel recién lavada,
con la magia de esperar
que tú me esperas,
y en el medio del hogar
tus palabras y las mías.

Ahora dónde pongo
mi alegría irreprimible
al comprobar que no te has ido,
que has dejado la rutina
al otro lado de la puerta,
permitiéndome creer
una vez más en mi locura,
derramando el surtidor
de tus palabras
enredadas en tus ojos
sobre el cielo de los míos.

Ahora dónde pongo
tu ciudad allí perdida,
la ciudad que me ha adoptado,
la distancia entre tu vida
y esta vida tan pegada
que me arde por el frío,
tu retrato deformado
de las caras que me cruzo,
tu verdad y mi mentira,
esos hombros, ese cuello,
esa tempestad de tus cabellos.

Ahora dónde pongo
mis canciones, mi guitarra,
mis fantasmas y mis sueños.

Los pondré en una cajita
con palabras despintada,
y mañana, cuando vuelva
a la Argentina de Alemania,
te la ofreceré cerrada.

 


 

con cada derribo

No me reproches que sueñe
cada día veinte veces,
yo no te culpo del polvo
que cubre mis ojos
con cada derribo.

 


 

el peso de las nubes

Nada me pueden dar ellos
que sea mejor que tus ojos,
tus ojos de agua de acero
para un corazón con fisuras,
tus ojos ardiendo en caricias
con dedos de lágrimas vivas,
tus ojos que ahora no miran
y son dos ventanas abiertas.

Nada me pueden dar ellos,
ellos que no me conocen,
que no han aprendido a llorar,
que pisan el amor con los pies
y recogen con las manos el oro,
ellos que no entienden palabras
escritas por encima del color,
que no han cobijado jamás
una nota morada de sangre,
que ignoran cómo es preciso
primero el vacío y la ausencia
para poderlos llenar de verdad.

Pero tú eres más raíz que sus cimientos
sin poder bajo la tierra y sus gusanos,
tú que soportaste las nubes,
tú me das el cabo del silencio
con que tiro del amor desdibujado.

 


 

mariposas

No tengo casa
donde poder esparcir
mi soledad sin pudor,
donde expulsar a los perros
que se orinan ladrando
en mi cocina abandonada,
donde ponerme a refugio
de las balas contra el suelo
que taladran mi cabeza
en las noches sin sordina.

No tengo flores
porque no tengo tierra,
no tengo tierra
porque tengo las manos
vacías de soles,
no tengo soles
porque buscan mis dedos
amor sin costuras,
palabras de plata,
miradas desnudas
pintando de niña
la piel de tu alma.

Pero tengo mi sangre
de sangre repartida,
tengo una fortuna
de tiempo robado,
tengo la belleza
que me roza algunas veces,
y tengo mariposas
en mis manos y mi boca
que me viven como hijos
a través de tu sonrisa.

 


 

no más

No más me traigo tus brazos,
tus brazos como cabos
amarrando unos segundos
este barco sin timón
a tu buen puerto.

No más me traigo tu cuerpo,
tu cuerpo contra el mío
protegiendo unos segundos
estos huesos desarmados
con tu abrazo.

No más me traigo tus labios,
tus labios de alegría
levantando unos segundos
mi sonrisa desgastada
de esperanza.

No más me traigo tus ojos,
tus ojos de artificio
deslumbrando unos segundos
mi mirada envejecida
tan temprano…

por soñar tu corazón
eternamente.

 


 

soledad

Voy a recrearme en tu belleza
mucho más allá de tus ausencias,
hasta que unas lágrimas en punta
me atraviesen de alegría.

Voy a recogerte sin temblar
en el silencio de mis horas
y mimarte con mis manos,
con mi voz y mis recuerdos.

Voy a regalarte las canciones
que me dictas sin aliento,
y tu cuerpo sin vestir
entre mi piel y mi guitarra.

Voy a pasearme por las calles
para que me vean de tu mano,
con una sonrisa de plata
para mis viejos vampiros.

 


 

yo que te conozco

Por qué no puedes ser feliz todos sus días
sin gastar el corazón con cada abrazo,
por qué el cielo de tus ojos se ha cubierto
de tormentas que no acaban de llover,
por qué a ti te está vetado sonreír
sin que caiga en el vacío tu sonrisa,
por qué siempre caminas por el borde
del silencio sin que nadie te derribe,
por qué se te hace tan difícil arreglar
este sencillo juguete de tristezas,
por qué cuando te topas con tus sueños
resulta que han vendido su esperanza,
por qué dejas que un futuro sin contrato
ni presente dinamite tu cabeza,
por qué te estás muriendo tan despacio
en lugar de vivir a toda prisa
si es mejor omitir las despedidas.

Por qué,
yo que te conozco,
tú que sólo buscas recoger
los brotes de una nueva primavera.